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Microondas: Un Riesgo para Drones

  • por Augusto Marín
  • 20 de Agosto de 2014

Hola a todos y bienvenidos a este nuevo espacio de Smart Drone, donde estaremos compartiendo nuestro conocimiento y experiencia en distintas áreas, sobre el mantenimiento, cuidado, riesgo o recomendaciones sobre drones y noticias o artículos que puedan ser de interés al público. De entrada les queremos compartir algo de nuestra experiencia con las bellísimas torres de microondas para telecomunicaciones, a modo de hacer conciencia, evitar accidentes y disfrutar de más tiempo con nuestras aeronaves. Aquí vamos.

De pronto se nos ocurre elevar nuestra aeronave en un lugar bellísimo, donde las ganas de hacer una toma aérea resultan incontenibles. Por ejemplo, una montaña o alguna colina desde donde se pueda apreciar un bello paisaje en toda su extensión. No vemos ningún inconveniente, pues el clima no podía estar más a nuestro favor, pero resulta que a veces la tecnología o la simple ignorancia nos hacen propensos a cometer errores muy inocentes.

Por lo general, las torres de telecomunicaciones suelen ser construidas en lugares altos (montañas, colinas, edificios, etc.), para tener un mayor alcance en la cobertura de radio (si tienen suficiente potencia) y pueden llegar a afectar la estabilidad de nuestra aeronave. "Y eso qué, no le veo ningun problema", dirán algunos. Podriamos pensar que por tener emparejado nuestro sistema de radiofrecuencia, no puede existir interferencia de ningún tipo, pero no me refiero a las ondas de radio convencionales, como la del celular o la conexión inalámbrica de casa, que si bien, tienen potencia y son de microondas, no tienen la potencia suficiente para demostrar todo su potencial.

Las señales de microondas, aquellas que dejan el recalentado delicioso y calientito, son señales electromágneticas de alta frecuencia (generalmente entre 1GHz - 300GHz) a las que se les inyecta grandes cantidades de energía para que viajen largas distancias (varios kilometros, usualmente para comunicación point-to-point) y una vez que esa energía es convertida en microondas, en el mundo físico puede calentar el entorno próximo por donde estas viajan. Si tenemos la mala fortuna de volar nuestra aeronave lo suficientemente cerca (o en la línea de transmisión) de un tambor de microondas encendido o transmitiendo, es casí seguro que perderemos el control del aparato, por las corrientes parasitas dentro de los componentes electrónicos o que se haya freido algún circuito.

No hay que subestimar este hecho, es posible que algunas torres no tengan tanta potencia o que no se encuentren transmitiendo, pero aún así hay que tomar las precauciones necesarias. Es posible también aislar los componentes electrónicos de los aparatos en una jaula de faraday, para evitar infortunios, pero ¡ojo! La antena de GPS y el compass deben estar fuera, así como las antenas de los aparatos transmisores, como el FPV y el receiver del radiocontrol. De otra manera, no seremos capaces de comunicarnos con la aeronave.

Afortunadamente o desafortunadamente, sólo hemos tenido un percance de este tipo en el tiempo que llevamos volando Drones. Pero si aún no estás convencido, quizá el siguiente video sea más ilustrativo. Son dos jovenes Rusos que sacaron el magnetrón de un horno de microondas (¡no lo intentes en casa!) e hicieron estallar aparatos electrónicos. Subtitulos en inglés.

¡Hasta la próxima!